21ª Vuelta España: Roglic merecido Rojo.


Quinta edición consecutiva sin triunfo español, la segunda peor racha de la historia tras las 6 seguidas de Tony Rominger, Laurent Jalabert y Alex Zülle

Con la segunda de un estrenado en grandes como Fabio Jakobsen se pone el fin de fiesta de la Vuelta a España 2019. Sucede a su compañero Elia Viviani alcanzando la 62º del Quick Step en 2019-, que tiene en la figura del eslovena Primoz Roglic (Jumbo-Visma), primero en las quinielas al inicio de la carrera prácticamente en solitario, no sólo a un justo vencedor, sino que ha sido capaz de obrar lo que nunca antes un corredor de su país había conseguido: ganar la Vuelta siendo además el dominador absoluto desde el inicio hasta el fin, incluso con el inconveniente de comenzar en Torrevieja con todo el bloque neerlandés derramado por los suelos en aquella fatídica contrarreloj por equipos en la que una piscina desaguada casi da con el “jefe” con sus huesos en su casa. Tan fina ha sido la línea y el único inconveniente a la postre que incomodó al solvente Roglic.

Repite el guión del último en hacerse con La Roja en Madrid, con salvedades. El británico Simon Yates llegaba a la capital española hace 365 antes después de un pésimo planteamiento en el Giro de Italia, su objetivo principal, tras desfondarse como un principiante en la semana decisiva desvanecerse. Lejos de parecer remontar la situación llegó para vencer con mando de hierro después de ajustar mejor su condición a las 3 semanas. Con Roglic ocurrió algo parecido, apareció en la Vuelta con la única incógnita de si sería capaz de aguantar los 21 días sin un equipo potente y con el déficit del Giro, en donde sí pudo ocupar un puesto en el podio de Verona tras sacar del mismo a Mikel Landa en la cromo individual final. La salvedad en cuanto a las garantías comparativas con Yates es la evidencia del mejor palmarés que acumulaba el esloveno después de una temporada meteórica. Comenzó el año domando a su antojo el UAE Tour y la Tirreno-Adriático para salir un mes después, en abril, de Romandía como un ciclón para su gran objetivo: mayo e Italia. Roglic no remató, pero la temporada continuaba y también el ajuste en el punto de mira. 

Llegó a la costa azul alicantina con un sólo propósito, quitarse su mal sabor de boca y reivindicar su posición de líder, antes de comenzar ya se dio a conocer que el año próximo tendría que compartir galones con un tal Tom Dumoulin, neerlandés bajo un equipo auspiciado por empresas de los Países Bajos para más irni y con lo que eso significa. No solo tenía el reto urgente de hacerlo bien y ganar, se jugaba su estatus. Con esas premisas despertó el sábado tras la crono, como una pesadilla perdía 40” por culpa de un señor que decidió vaciar el agua de su piscina y con la sombra creciente de otra grande sin premio.

Pero supo hacer borrón y empezar la cuenta, con 20 días por delante del final aún no parecía inconveniente en sus cálculos. Tercero al día siguiente en Calpe, sexto en Javalambre, segundo en Mas de la Costa y tercero en Cortals de Encamp ya anunciaba lo que iba a ocurrir en la décima etapa en Pau. La única jornada en el país vecino trajo consigo la llegada del previsto por todos “Huracán” Roglic. La sensación en el pelotón se hizo cierta, el mejor de la carrera hizo lo que hace un campeón de su clase, en su terreno barrió a sus rivales para acumular ventaja como reserva para el resto de la carrera. No fue necesario un gasto de energía extra, ni un ataque demás, como si el disgusto sufrido con Richard Carapaz en la ronda transalpina hubiera sido un punto de inflexión convertido en cátedra sobresaliente en su carrera. Quedaba lo más duro por delante: Asturias y el Sistema Central y el mejor equipo del pelotón, Movistar, con ganas de amargar de nuevo la fiesta. Machucos, Acebo, la Cubilla, Becerril de la Sierra -segundo picando bonificación en el sprint con mensaje para Valverde- y la Plataforma de Gredos no fueron obstáculo. Ni tan siquiera el fuego cruzado de Toledo, donde Movistar despertó una nueva ofensiva contra el líder caído junto a todo su equipo, de nuevo. Maniobra lícita, lejos de ser deportiva, ni inmutó la integridad del líder. En Madrid se alza con su primera grande, ganada con mérito propio y con la proyección ya de que en 2020 el Jumbo-Visma va a tener que lidiar con un corredor que no va admitir colideratos.

El último baile del arcoíris Valverde

Se acabó el sueño arcobaleno con otro, y van siete ya, podios en grandes vueltas con 39 años. Y termina en la Vuelta, su grande donde siempre ha dado su mejor versión, que ganó hace 10 años a la misma edad que Roglic también consigue su primera, y que culmina con un segundo puesto que sabe dulzón pero que no borra el amargo sabor de desprenderse de la preciada pieza después del episodio toledano. La última vez ha sido en el podio de Madrid y sin relevo que compense con la Roja. Liderato compartido con Nairo Quintana, una vez más ya se conocía el final en el que el murciano no iba a desaprovechar su opción porque está en casa y es su carrera. En la victoria en Mas de la Costa, con el buen trabajo del colombiano, pudo cumplir con su cita con el triunfo como suele ser norma pero aún tenía entre ceja y ceja la importante campaña, después de la corono de Pau, de dar un giro a la carrera. La pérdida era notable pero no por ello dejaba de ser un deseo alcanzable optar a un último baile, un último as escondido en la manga, si el Mundial fue un  gigante porqué no otra vez en la Vuelta a España a los 39. Movido por la ilusión de una nueva hazaña ha existido interés hasta la recta final del Paseo de la Castellana. Pero los sueños sueños son y la primera embestida en el Acebo, el días Kuss, no tuvo el resultado esperado con un Roglic que tenía soldada su rueda en la memoria como si fuera la del ecuatoriano Carapaz. Al día siguiente pagó el esfuerzo en La Cubilla y la alarma saltó para recordar que mejor guardar lo conseguido que perderlo todo en un intento de romper el sueño de estar, al menos, en el podio de Madrid.

Tadej Pogacar, más que digno sucesor de Enric Mas

Veinte años no son nada. Que se lo digan al otro esloveno del cajón. Pogacar da continuidad, para el gran público, un camino que empezó cuando apenas hace poco más de un año competía para vencer el Tour de Porvenir coronado nada menos que en los Alpes, en el Saint-Colomban-des-Villards Col du Glandon diploma en mano, para venir a España para consagrarse en la primera grande que disputa. Pero si por algo firmó por el “ojeador” Joxean Fernández “Matxin” es porque iba a gozar de esa liberta necesaria para crecer, porque pulida estaba ya- Solo había que darle salida en el escaparate del WorldTour con un palmarés que habla de un corredor inalcanzable para los de su edad, pero lo es también -como ocurre con coetáneos como Evenoepol- que la precocidad no está reñida con obtener resultados desde ya. Desconocido en tres semanas llegaba para hacer un curso de aprendizaje acelerado al lado de Fabio Aru. El líder italiano comenzaba con una premisa su aventura en esta Vuelta: encontrarse así mismo después de un largo proceso convaleciente de una operación en su vena aórtica, en la zona la pélvica, que lastraba su mejor versión. Se vio un Aru reconciliado consigo mismo sí pero lejos de su mejor cara se mantenía latente una bomba que estaba a punto de estallar. El ganador en Algarve en los albores de la temporada 2019 y del Tour de California, ya WT, anunciaban maneras que presumía que la victoria de etapa podría ser suficiente para empezar. En la novena etapa ya había cubierto el expediente, pero la sed del novel que desea pavonear su fuerza y juventud no había hecho nada más que empezar. Los Machucos, inéditos, salen renombrados por otra  victoria de Pogacar junto a Roglic, más pendiente de sentenciar su parte, atravesando la meta con la sensación de apaño entre ambas que no satisfizo del todo a la no tan promesa del ciclismo. Salía de Cantabria con un tercer puesto en la general y con una nueva ambición que nacía: porqué no disputar la general y desbancar al arcoíris, con Roglic ya había pacto de por medio. Un reto que supo manejar con sangre fría aguardando su apuesta hasta el punto culminante de la Plataforma de Gredos. La etapa más exigente por encima de los 4000 metros de desnivel acumulado estaba señalada en rojo y amanecía además desapacible con lluvia y frío, el ecosistema perfecto que mejor le va e ideal para acometer el plan.

Pogacar acaba mejor que Mas, con tres victorias en el saco, el nuevo maillot de mejor joven -también lo hubiera obtenido de haber existido para el mallorquín pero cuenta con 4 años menos- y un podio, en este caso tercero -Mas fue segundo con una etapa en su haber- consiguiendo sacar del mismo a nada menos que a Miguel Ángel López, el eterno aspirante, y a poner en tela de juicio a un Astana que optaba a la victoria en una de las tres grandes y sale sin un podio en ninguna de ellas.

Podio final con los tres protagonistas. BettiniPhoto©2019

Primoz Roglic: “Ganar esta carrera es una gran sensación, y estar acompañado de otro esloveno lo hace incluso mejor. Es genial para nuestro ciclismo. Lo único que intenté hoy es terminar. Estamos haciendo un poco de historia. Solo lo sabré una vez termine mi carrera (si este es el primero de muchos más éxitos). Pero ganar una gran vuelta es un gran logro, de verdad».

Alejandro Valverde: “Estoy contentísimo, es una auténtica pasada después de 16 años, son muchos años peleando siempre al máximo nivel y esta vez segundo en la general, osea que, muy contento. En general ha sido una vuelta muy bonita y… a lo mejor, el peor momento, fue el momento de la caída, el día que hubo la caída, y al final, pues bueno, hubo malos entendimientos y ese fue el peor momento. [De cara al Mundial] A ver, bueno, es que es muy difícil, vas ahí con toda la ilusión, pero hay que ser realistas y sabemos que s un recorrido que se adapta mejor a otros corredores que a mi, pero bueno, lo importante es darlo todo”.

Tadej Pogacar: «Es increíble estar con tantos fans de Eslovenia y con mi familia. Es una locura poder estar en el Podium de La Vuelta con todo el mundo. [Primoz Roglic and Alejandro Valverde] son unos tipos increíblemente fuertes, que han conseguido los mejores resultados, y poder estar a su lado, es increíble».

Balance de Eusebio Unzué, mánager general de Movistar: “Con Alejandro hace mucho ya que se agotaron los calificativos a la hora de hacer balance. Con su edad nos sigue sorprendiendo, y no es ya que mantenga el nivel de otros años, sino que ha estado si cabe superior al año pasado en las dos Grandes Vueltas que ha disputado. Ser 2º de nuevo en una ronda de tres semanas, lograr una brillante victoria de etapa ante todos los favoritos, su consistencia durante las tres semanas… Es, sencillamente, muy reconfortante verle así un año más y disfrutar junto a él de todo lo que hace.

Nairo ha vuelto a demostrar su gran profesionalidad. Siempre ha dado todo, y hasta ayer mismo estuvo con opciones de un podio final que se escapó por poco. Ha sido una Vuelta a la altura de su rendimiento de siempre. No se puede negar su empeño por hacer las cosas bien, e incluso en Guadalajara durante algunas horas nos hizo soñar con la posibilidad de alcanzar de nuevo el liderato de la carrera, lejos de su terreno más apropiado, en el llano y frente al viento. Su implicación y su capacidad para estar siempre en los sitios donde se juega la carrera han sido siempre las mejores.

Estoy enormemente satisfecho también por esa clasificación por equipos, que pienso hemos merecido. Ha habido grandísimos conjuntos contra los que pelear en esta carrera, sobre todo el Jumbo-Visma de Roglic y un Astana realmente potente. La regularidad en cada una de las etapas selectivas nos ha permitido liderar una clasificación con la que, además, ahora somos el equipo con más triunfos en la historia, esos 19 éxitos entre Vuelta, Giro y Tour que nos ponen a la altura de otro conjunto con un grandísimo sentido de equipo como KAS, que también ganó las tres en el mismo año. Tener la oportunidad de subir todos juntos al podio de Madrid es un gran premio para nosotros y, sobre todo, para los corredores por su esfuerzo en estas tres semanas.

Quiero felicitar a Roglic por su triunfo. Es el presente y, a la vez, futuro de este deporte en las grandes vueltas por etapas. En rondas de una semana ya habíamos visto su enorme calidad y aquí en La Vuelta ha demostrado que ya puede con las tres semanas, y ha contado con el respaldo de un gran equipo. Sin duda ha sido el más fuerte y regular de esta Vuelta. Luego está Pogacar. Lo que ha hecho tiene un mérito impresionante. Sabíamos de su calidad, pero no recordamos nadie tan joven, apenas 20 años, que ofrezca exhibiciones de tanta calidad y que mantenga tanta consistencia y tan alto nivel durante tres semanas en su primera Gran Vuelta. Su podio es muy merecido“.

Fabio Jakobsen. «Pienso que sí estoy en la elite de los mejores sprinters. Antes no lo estaba y no me lo quería creer dee ese modo. Creo que estoy en el top 10 de los mejores del mundo. Es mi primera grande, es dura, no soy escalador, soy un sprinter que ha podido resistir la dureza de la Vuelta para llegar a Madrid y conseguir cumplir un sueño. He sido capaz de aguantar todas esa dureza durante 21 días, estoy en la luna en este momento.

Gané al principio de la carrera y fue más alivio porque sabía que podia hacerlo bien durante esa semana pero me puse presión a mí mismo y pesaba un poco, pero lo esperaba realmente poder ganar. Con lo que no contaba es poder llegar hasta el final, en Madrid, ha sido muy especial que soy capaz de adaptarme a 21 días seguidos de competición poder dar  mi equipo la quinta en esta Vuelta, una carrera que podría ser más benévola con los sprinters pero es así y ojalá dentro de un año el equipo vuelva a elegirme para estar en la salida de Utrecht».

Miguel Ángel López: “[El premio de la combatividad] es algo meritorio, porque tenemos tranquilidad y la conciencia de que lo fuimos. Arrancamos, arrancamos y no dejamos de arrancar, siempre haciendo de la vuelta un espectáculo. No soy decepcionado no. Pero, vamos, hubiese querido que hubiese sido otro resultado pero no decepcionado porque he peleado de inicio a fin. He ido muy fuerte en mi terreno, en la montaña, entonces, nada, yo creo que nos hemos encontrado dificultades. Habrá que seguir intentándolo”.

Jon Aberasturi: «He tenido la suerte de salir de la última curva a rueda de Sam Bennett, pero cuando quedaban unos trescientos metros he visto que no lanzaban el sprint y pensé que igual no iba bien. Luego cuando se ha lanzado se me ha ido la estela y aunque he podido remontar un poco sólo he podido hacer cuarto. Era un circuito muy rápido, de estar siempre bien colocado y ha faltado poco. Al final siempre aspiras a ganar, pero con equipos tan potentes haber ganado habría sido increíble. Aunque no ha sido posible, he hecho todo lo que ha estado en mi mano».

José Miguel Fernández (director de Caja Rural-Seguros RGA): «Haciendo balance general de la Vuelta, se quedan unos sentimientos contrapuestos. Por un lado, es cierto que tenemos una serie de buenos resultados con tres segundos, dos cuartos… En cuanto a resultados hay que estar contentos pero por otro lado nos ha faltado mayor presencia en fugas de nivel en etapas de montaña. En ciclismo, lo que vale es ganar y lo demás al final vale para poco».

Jon Odriozola, mánager deportivo del Murias: «Empezamos como el equipo que se estrelló y terminamos como el equipo estrella de esta Vuelta. Hemos conseguido una victoria, hemos tenido presencia en momentos decisivos, a nivel WorldTour, pero sobre todo me quedo con el calor y el ánimo de la afición. Somos el equipo del pueblo y hemos logrado que la gente esté con nosotros. No solo aquí. Desde Francia, Italia y más países nos siguen y ese era el principal objetivo de este proyecto. Gracias a todos de corazón. No puedo olvidarme de Xabier, Rubén y los ciclistas, y a todos los que forman parte de este equipo me gustaría también agradecerles su gran trabajo y su dedicación».

Geoffrey Bouchard: “Vine a la carrera casi como un espectador y aquí estoy hoy, en el pódium de Madrid con este público. Es increíble. El maillot no era un objetivo al empezar, sino que lo fue con el paso de las etapas. Es genial haber llegado hasta aquí. Empecé un poco tarde, así que necesitaba probar que merecía estar entre los profesionales. Es mi primer éxito y me motiva para seguir trabajando y mejorando para seguir sumando victorias y resultados”.

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